miércoles, 23 de octubre de 2013

UNIDAD III FILOSOFÍA MEDIEVAL





Se denomina filosofía medieval a la filosofía dada en Europa y el Oriente Medio durante el período conocido como Edad Media, periodo que se extiende desde la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V hasta la caída del Imperio romano de oriente 1453.

Los problemas fundamentales discutidos durante este periodo fueron la relación entre la fe y la razón, la naturaleza y existencia de Dios, los límites del conocimiento y la libertad en el hombre, la naturaleza de los universales y la individuación de las sustancias divisibles e indivisibles.
El hombre es a la vez un individuo aislado y un grupo de entes dentro de la naturaleza, incluso organizado, jerarquizado, estatalizado. El hombre nace biológicamente terminado, pero al mismo tiempo con grandes carencias y deficiencias, inadaptado al ambiente y debe de hacerse así mismo a través de las circunstancias que le rodean. El hombre es a la vez poco y mucho. Esta es la gran diferencia del hombre con cualquier otro objeto o ser de la naturaleza, cuya vida parece prefijada y resuelta desde el principio.
Sin embargo, si tuviéramos que destacar una idea que subyace al intentar resolver el problema del hombre, al intentar encontrar su respuesta, esta sería la idea de su complejidad: cambia, se transforma continuamente, posee infinitas facetas, adquiere muchísimos aspectos,... y todas ellas y todos ellos a veces están de acuerdo y a veces se contradicen.
De todo lo visto anteriormente, podemos deducir que el hombre es un misterio para el propio hombre, todo parece indicar que se tratara de un enigma indescifrable, porque se mire como se mire está demasiado cerca de sí mismo, está “dentro de él”.

Heraclito afirmó que “Me he buscado a mí mismo”, Sócrates se inspiró en el famoso “Conócete a ti mismo” y Ortega concluyó, “Yo soy yo y mis circunstancias”. Lo podemos conocer, intentamos explicarlo, pero es difícil comprenderlo.


Desde que el hombre en la prehistoria es consciente de su existencia, hasta nuestros días, es lógico pensar que no ha vivido ninguna generación humana que no se haya cuestionado pública o privadamente, sobre los orígenes, existencia, naturaleza y “vida” del hombre, o mejor dicho, de los hombres.
Desde que el hombre es hombre siempre ha necesitado explicar el mundo que le rodea. Las primeras explicaciones del mundo necesitaban recurrir a fuerzas sobrenaturales, divinas, para intentar explicar el universo. Cada cultura tiene una explicación del mundo, que puede ser considerada como una explicación mítica por la importancia que conceden a los dioses y por la personalización en estos de las fuerzas de la naturaleza (Júpiter es el que lanza los rayos,...).
Lo original del pensamiento griego en el siglo VI a. de J.C. consiste en que una serie de pensadores van a intentar explicar el mundo (incluyendo seres vivos, objetos e ideas) prescindiendo de las fuerzas divinas a las que recurren las explicaciones míticas. De esta manera van a surgir las primeras explicaciones científicas, racionales, que si bien un tanto ingenuas en este momento, van a poner los cimientos de lo que hoy en día consideramos como ciencia Occidental

El problema del hombre, Aristóteles


El hombre es para Aristóteles un animal social y político y la forma más perfecta de sociedad es la ciudad. Según éste, el bien tiene dos vertientes, una individual, que se trata en la Ética, y otra comunitaria, objeto de la Política. El hombre como ser social y político por naturaleza, no podrá alcanzar ni la virtud, ni la felicidad, sino es dentro de la ciudad, de ahí la gran importancia de la política en la concepción aristotélica, por medio de la cual podría estudiarse la naturaleza de los hombres.

Otros griegos clásicos pensaban que la Tierra ocupaba el centro del cosmos y que el hombre era una síntesis del universo, ocupando su centro o parte más importante. Esta grandiosa visión no es compartida por todos los pensadores, ya que algunos entendieron que el universo se rige por leyes y causas mientras que el hombre es el resultado de una evolución y no un fin.
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Cuando Platón habla del alma, aunque entiende este concepto a la manera tradicional del mundo griego, va a insistir sobre todo en el alma como principio del conocimiento racional. Desde este punto de vista y recogiendo opiniones de filósofos anteriores, va a partir de que el alma es eterna, y que es la causa de la capacidad de pensar que tiene el hombre.
La visión del hombre de Platón, va a ser una concepción dualista, por un lado se encuentra el alma (principio del conocimiento racional), y por otro lado el cuerpo que va a ser considerado como el receptáculo (la cárcel) del alma. Platón se enfrenta con dos hechos que son obvios, por un lado el hombre tiene un cuerpo, y por otro lado tiene una capacidad de pensamiento, que le permite alcanzar el conocimiento
La identificación del hombre con el alma o espíritu que reside en un cuerpo es adoptada también por una corriente del pensamiento occidental representada por San Agustín y Descartes.
Sin embargo, otra tradición filosófica apunta al hombre como un ser corpóreo. De acuerdo con esta concepción Aristóteles dice que el alma no es sino la forma primera de un cuerpo natural organizado, es decir, la “función” que realiza ese cuerpo que se encuadra dentro de la naturaleza.
                          
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El problema del hombre, Platón


Este pensamiento griego liderado por Platón dio importancia a la razón, considerando al hombre el único ser capaz de adquirir ciencia fundada en razonamientos, aunque Aristóteles precisó que existen tres cosas fundamentales: la naturaleza, el habito y la razón, ésta última es lo que utiliza el hombre para, si lo considera necesario o preferible, ir contra alguna de las otras dos y gracias a la ciencia desarrollarse, a diferencia de los animales que sólo pueden ser naturaleza pura con alguna pequeña cantidad de hábitos.